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Luces Apagadas

Por Rich Bielen
Los recientes cortes de energía por los incendios forestales ocurridos en california plantean cuestiones relacionadas con suministros eléctricos resilientes y personas que dependen de equipos médicos domiciliarios de alimentación eléctrica.
Por Rich Bielen

En el otoño pasado, la empresa de servicios generales Pacific Gas & Electric (PG&E) cortó la electricidad de millones de clientes en el norte de California, como parte de una serie de cortes planificados diseñados para reducir el riesgo de incendios forestales. Los fuertes vientos estacionales pueden dañar los cables eléctricos y provocar incendios —se culpó a los cables de transmisión de energía eléctrica pertenecientes a PG&E por el incendio de Camp Fire de 2018, el incendio con mayor mortalidad de la historia de California —y las empresas de servicios generales cada vez más implementan la medida extrema de cortar la energía eléctrica cuando las condiciones son de más alta peligrosidad.

 

Aunque presionar el interruptor de apagado para tantas personas conlleva un riesgo significativo, en especial para las personas que dependen de los equipos médicos duraderos, (durable medical equipment o DME). Este es el término que se emplea para los equipos médicos que los pacientes usan en sus hogares para mantener una buena calidad de vida —concentradores de oxígeno, aparatos de presión positiva continua de las vías respiratorias, respiradores, bombas de infusión intravenosa, bombas de succión, camas eléctricas y otros equipos. Casi todos estos equipos funcionan con electricidad y los pacientes podrían estar en serio riesgo si no se implementan debidamente planes energéticos alternativos.

Ese debate llegó a su punto álgido en octubre, después del fallecimiento de un hombre de 67 años en California, que dependía de una máquina de oxígeno de alimentación eléctrica. El hombre padecía una enfermedad pulmonar e insuficiencia cardíaca congestiva, y murió después de que PG&E, en respuesta a los fuertes vientos y a la amenaza de un incendio forestal, cortara la energía en el área donde estaba la vivienda de su hija, donde él vivía. La familia del hombre insistía que su muerte había sido el resultado de la interrupción del suministro eléctrico, aunque la autopsia atribuyó la causa de muerte a una aterosclerosis arterial, y el médico forense del condado eximió a PG&E de responsabilidad.

Independientemente de ello, el incidente remarcó los potenciales riesgos que enfrentan las personas mayores o discapacitadas que dependen de un DME. De acuerdo con la Oficina de la Secretaría de Asistencia para la Preparación y la Respuesta, aproximadamente 2.5 millones de personas con cobertura de Medicare en los Estados Unidos usan algún tipo de DME. (Se desconoce la cantidad de usuarios de DME cubierta por otros programas como Medicaid, servicios de medicina prepagos privados y programas de la Administración de Veteranos). Algunos DME pueden estar equipados con energía por baterías de reserva, aunque esa fuente en general dura solamente unas pocas horas

El futuro es de los DME

En los últimos años, la industria del cuidado de la salud ha experimentado un profundo cambio, al ponerse mayor énfasis en el control de la salud del paciente, en lugar de reaccionar a una crisis y al trasladarse la prestación de cuidados de los hospitales y consultorios médicos a los hogares de los pacientes.

Los DME encuadran perfectamente en esta tendencia. Tiene sentido que las organizaciones para cuidado de la salud busquen reducir las responsabilidades por gastos generales y operativas. Es atractivo para los aseguradores, que finalmente pagan menos en primas. Y puede ser un enorme beneficio para los pacientes que procuran ahorrar dinero en gastos médicos. Algunos estudios demuestran que la curación de los pacientes es mucho más rápida cuando son tratados o se recuperan en un entorno familiar. Considerando estos beneficios, es seguro decir que el rol de los DME como un componente integral del cuidado de la salud moderno no hará más que continuar creciendo.

Es por eso que garantizar la seguridad de los pacientes que dependen de los DME debe ser una prioridad para los responsables del manejo de emergencias y para quienes tienen responsabilidad en la planificación de políticas. La pérdida de la electricidad puede provenir de un desastre natural, inconvenientes en la red eléctrica o apagones de la energía intencionales controlados; es necesario que los planes jurisdiccionales para emergencias contemplen cualquier tipo de apagón y es necesario que los planes incluyan métodos para identificar los residentes más vulnerables que dependen de los DME.

Existe al menos una iniciativa que puede contribuir. Se trata de un programa llamado emPOWER, elaborado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, que emplea la base de datos de las reclamaciones de Medicare para identificar a los pacientes que utilizan DME. Esa información puede usarse para elaborar planes pormenorizados para emergencias; por ejemplo, un plan podría especificar la evacuación de un paciente en particular, si fuera posible, y la reubicación a un centro de cuidados para la salud con un sistema de energía de reserva. Otros planes podrían requerir el registro de los pacientes que tienen un generador u otros medios que les permiten estar debidamente protegidos en el lugar. La última opción puede ser una mejor estrategia en algunos casos, si la reubicación de los pacientes no fuera factible debido a su condición, a la situación del entorno, a los recursos disponibles en ese momento y a la logística asociada con el traslado de pacientes y múltiples piezas de un DME. La base de datos de emPOWER también puede ser usada por las compañías de servicios generales para priorizar las acciones de restauración de la energía y por los responsables del manejo de emergencias para centrarse en sus recursos para la respuesta.

009LUCHA POR EL PODER. La decisión de Pacific Gas & Electric de comenzar a cortar la electricidad a los clientes en California, en un esfuerzo por mitigar el riesgo de que las líneas eléctricas provoquen incendios forestales, ha recibido críticas generalizadas.

 

NFPA también trabaja en esta problemática. En junio, NFPA celebró un evento en el Instituto de Tecnología de Massachusetts para deliberar sobre el sistema de suministro de energía resiliente de hoy en día y las potenciales cuestiones relacionadas con los pacientes que usan DME. Los miembros del personal de NFPA fueron reunidos por representantes de la industria del cuidado de la salud, el sector energético, el Departamento de Asuntos de Veteranos de los Estados Unidos y otras organizaciones diversas. Nuestras conversaciones incluyeron un par de métodos comunes para el suministro de energía de reserva: generadores y sistemas combinados solares/de almacenamiento de energía (SAE). Los generadores, se remarcó, tienen sus limitaciones, ya que los equipos deben ser mantenidos y reabastecidos de combustible, pueden ser ruidosos y es probable que produzcan sustancias contaminantes. Los sistemas solares y de almacenamiento de baterías pueden ser una buena opción, se determinó, pero los costos pueden ser prohibitivos, en especial para pacientes de bajos ingresos. Los hallazgos clave fueron compartidos en un informe del Grupo Clean Energy, uno de los participantes del evento.

NFPA reconoce que también hay una necesidad de incluir la energía resiliente para los DME en sus códigos y normas. A tal fin, el Comité de Correlación del Código Eléctrico Nacional (NEC®) está actualmente creando un grupo de tareas para evaluar cómo deberían gestionarse los requisitos actuales del NEC para los DME. El objetivo será determinar si es necesario hacer cambios en el código para incluir los criterios de interfaz entre las fuentes de energía alternativas y el sistema de distribución para los DME. Además, NFPA 110Norma para Sistemas de Energía de Emergencia y de Reserva, y la nueva NFPA 855Norma para la Instalación de Sistemas de Almacenamiento de Energía Estacionarios, también pueden desempeñar un rol en el tratamiento de la resiliencia de los DME. Será necesario revisar esos documentos para determinar cómo sus requisitos pueden también respaldar la infraestructura de los DME.

NFPA 99Código para Instalaciones para Cuidado de la Salud, en su contenido ya incluye los requisitos para cuidado de pacientes, aparatos eléctricos y equipos, pero en la aplicación vigente de NFPA 99 se excluye el cuidado de la salud en el hogar y no se incluyen los requisitos para los DME. El Comité de Correlación sobre Instalaciones para Cuidado de la Salud está evaluando la posibilidad de incluir el cuidado de la salud en el hogar y los DME en la edición 2023 del código.

Es fundamental considerar los aspectos relacionados con la resiliencia de los DME en los protocolos de manejo de emergencias para proteger a algunas de las personas más vulnerables de nuestras comunidades, personas cuya cantidad no hará más que aumentar por los cambios demográficos y la evolución continua de la industria del cuidado de la salud. Las colaboraciones prospectivas, junto con la elaboración de códigos y normas que proveen los parámetros para la seguridad, contribuirán a garantizar que estas personas se mantengan seguras la próxima vez que se vea afectada la energía, cualquiera sea el motivo —ya sea incidentes, apagones o cortes forzosos.

RICH BIELEN ingeniero principal en la División de Seguridad de Construcción y Vida de NFPA.

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